SOBRE MI

Siempre he sentido una conexión especial con el universo Disney, como si formara parte de un lenguaje emocional que me acompañara desde siempre. Mucho antes de conocer Disneyland París en persona, ya existía en mí esa fascinación por sus historias, sus personajes y esa forma tan única de transformar lo cotidiano en algo extraordinario.

En el año 2014, durante una estancia de mes y medio en Francia, viví por primera vez la experiencia de Disneyland París. Aquel día no fue simplemente una visita: fue un punto de inflexión en mi vida. Cruzar sus puertas fue como entrar en un mundo donde todo tenía sentido, donde la emoción estaba en cada detalle y donde la magia no era una promesa, sino una realidad palpable. Desde ese momento, nació en mí una necesidad profunda de comprenderlo todo, de explorar cada rincón, de descubrir sus secretos y de entender cómo funcionaba esa magia que tanto me había emocionado.

Un año después, en 2015, mi vida dio un giro que terminaría de unir mi historia personal con este lugar tan especial: nos trasladamos desde España a Francia, estableciendo nuestra residencia a unos 200 km de Disneyland París. Esa cercanía cambió por completo nuestra relación con el parque. Lo que antes era un sueño ocasional se convirtió en una parte viva de nuestro día a día. Desde entonces, hemos visitado Disneyland París en múltiples ocasiones cada año, sumando ya más de 50 visitas en total. Cada una de ellas ha sido diferente, cada una me ha enseñado algo nuevo, y todas han contribuido a profundizar aún más mi conexión con este universo mágico.

Con el paso del tiempo, Disneyland París dejó de ser únicamente un lugar de ocio para convertirse en un espacio de aprendizaje, de emoción y de crecimiento personal. He tenido la oportunidad de conocerlo en distintas etapas, observar su evolución y vivirlo desde múltiples perspectivas, lo que me ha permitido desarrollar una visión muy completa del resort y de todo lo que lo rodea.

Además, tengo el privilegio de formar parte del programa oficial de Disney Insiders, lo que me mantiene conectada de forma aún más directa con las novedades, la actualidad y la esencia de Disney. Esta experiencia me permite vivir la magia desde dentro, comprender mejor su evolución y compartirla con una mirada más auténtica y actualizada.

Con el tiempo, esta pasión se ha transformado en algo mucho más grande: una forma de vida y una forma de compartir. Me encanta enseñarles a mis hijas la magia Disney, no solo como un lugar que se visita, sino como una manera de sentir, de emocionarse y de mirar el mundo con ilusión. Ver sus ojos brillar en cada encuentro con un personaje, en cada desfile o en cada pequeño detalle del parque es, sin duda, una de las mayores recompensas de este camino.

Hoy, además de ser una gran apasionada de Disneyland París, ejerzo como travel planner especializada en el resort. Mi objetivo es acompañar a cada persona en la planificación de su viaje para que su experiencia sea lo más completa, fluida y mágica posible. Creo firmemente que un viaje a Disneyland París no comienza en la entrada del parque, sino mucho antes: en la planificación, en la ilusión previa, en la elección de cada detalle.

Por eso, diseño cada estancia con mimo, cuidando cada aspecto para evitar imprevistos y optimizar al máximo el tiempo dentro del parque. Mi intención es que cada viaje se viva con intensidad, sin estrés y con la sensación de estar aprovechando cada segundo de magia disponible.

Pero, sobre todo, lo que más me define es algo muy simple y a la vez muy profundo: me encanta compartir la magia. Compartirla con mi familia, con mis hijas, con cada persona que confía en mí para organizar su viaje, y con todos aquellos que, como yo, sienten que Disney es mucho más que un destino turístico. Es un lugar donde las emociones se amplifican, donde los recuerdos se quedan para siempre y donde la magia se convierte en parte de la vida.

Porque al final, Disney no es solo un lugar. Es una forma de sentir. Y para mí, es un privilegio poder vivirlo… y compartirlo.